¿Qué sabemos de la brujería? Mitos y realidad se entremezclan desde hace siglos. Temidas y perseguidas, durante la Edad Media fueron pasto de las llamas de La Inquisición, la persecución por parte de diferentes iglesias y protagonistas de cuentos y leyendas del folclore popular.

 

 

La luna, espectadora de sus manifestaciones en aquelarres fue testigo de sus ritos, sus conjuros y de su perdición. En Europa, los inquisidores fabricaron mecanismos de tortura en los cuales martirizaban a las condenadas hasta que confesaban su condición de brujas y adoradoras de Satán. Una vez juzgadas, su ejecución era pública; en Inglaterra eran ahorcadas o arrojadas al agua encadenadas hasta su ahogamiento. En cambio, en países continentales, la forma más habitual de ejecución era la hoguera.

Ejecución en la hoguera

Ejecución en la hoguera

Las prácticas de tortura arrancaban confesiones incluso de inocentes acusadas por pura perversión o interés. Enfermas mentales podrían ser fácilmente ejecutadas acusadas de posesión demoníaca. Aún con las pruebas más débiles, cualquier vecino podría ser acusado y condenado, de hecho, hay documentos que confirman ejecuciones múltiples.

 

Probablemente, el caso más sobresaliente de estos errores sea el de Juana de Arco, cuya vida no tenía nada en común con su condición de mujer de su tiempo y por puro interés político, la iglesia francesa la ejecutó en la hoguera. Curiosamente, la propia iglesia que la condenó la canonizó siglos más tarde.
Consideradas como representantes del mal, las brujas que además en muchos casos eran curanderas, tenían unas prácticas en las cuales mezclaban antiguos ritos paganos, magia y adoración a la Madre Tierra. Como ya ocurriera en otras culturas, habitualmente disfrazaban su adoración a sus iconos con la aparente veneración a la Virgen María.

Juana de Arco

Juana de Arco

Pócimas extrañas y mágicas, remedios curativos elaborados con hierbas y rezos ancestrales. Bailes alrededor de una hoguera, el macho cabrío, la evocación al diablo… La Edad Media fue el tiempo de las brujas porque, aunque hoy en día las brujas permanecen libres entre nosotros, su nombre es sinónimo de lo oculto, de lo ancestral y del fuego.

 

En la anual noche de las brujas, los cánticos de la Wicca se elevan sobre las llamas de la hoguera. Sabes bruja que tu magia estremece, y es mi temor el que mantiene viva tu leyenda.