Un asteroide de 11 kilómetros de diámetro se estrelló en la península del Yucatán en el Golfo de México, hace 65 millones de años penetrando a más de 60.000 kilómetros/h. Una catástrofe global se extendió sobre la Tierra extinguiendo al 75% de las especies. Un inmenso cráter expulsó billones de toneladas de rocas que ascendieron hacia el espacio además de una onda expansiva que recorrió el planeta a gran velocidad arrasando su corteza; dicho impacto provocó la extinción de los dinosaurios.

El cráter, con un diámetro de 320 kilómetros de diámetro, liberó una energía similar a la de 5.000 millones de bombas atómicas evaporando al instante todo lo existente a su alrededor.

Asteroide hacia la Tierra

Asteroide hacia la Tierra

Un gigantesco tsunami con olas de más de 150 metros de altura que recorrieron los océanos arrasando miles de kilómetros más allá de las costas. Muchas de las rocas que se habían elevado hasta el espacio volvieron a caer sobre el planeta como una lluvia de nuevos asteroides provocando incendios que consumieron gran parte de la vegetación. El calor intenso sofocó el oxígeno que alimentaba a las grandes especies que poblaban la superficie. El monóxido de carbono y el metano se sumaron al hollín de los incendios envenenando la atmósfera.

Los grandes dinosaurios herbívoros sobrevivientes de la primera oleada provocada por el impacto poco a poco fueron muriendo a causa de la falta de alimento, consumido o contaminado por los incendios.

Tiranosaurio Rex

Tiranosaurio Rex

Los ecosistemas, mermados al extremo, dejaron el planeta plagado de cadáveres que durante un tiempo sirvieron como alimento a las criaturas carnívoras, las cuales, para la supervivencia se volvieron carroñeras o incluso caníbales. Pero fue la lluvia ácida y un cambio climático los que cambiaron la calidad del oxígeno necesario para la capacidad respiratoria de las grandes criaturas. Las mayores oportunidades para la adaptación a las nuevas características del planeta fueron para las especies de menor tamaño.

Pequeños mamíferos y aquellas especies que pudieron adaptarse a la vida subterránea sobrevivieron y evolucionaron a través de los siguientes millones de años.

Mamíferos del cretácico

Mamíferos del cretácico

Existen hipótesis sobre la permanencia de algunas especies de dinosaurios que sobrevivieron e incluso llegaron a convivir con los humanos, pero no quedan sino en hipótesis. La vida de las especies se prolonga en función a su capacidad de supervivencia y a su reproducción. Aquellas grandes especies se perdieron, pero la incógnita más grande es por qué no se han encontrado aún hallazgos con cantidades elevadas de dinosaurios muertos a un mismo tiempo. ¿Acaso ya estaban muertos? Puestos a pensar, aún no hay noticias de haber encontrado ni un solo cuerpo fósil entero de dinosaurio. Todas las figuras que los científicos nos presentan no son sino recreaciones basadas en osamentas encontradas y relacionadas.

¿O pudiera ser que una cadena de erupciones volcánicas masivas provocadas por el choque de placas tectónicas y que crearon las cadenas montañosas envenenaran el aire con su lluvia ácida?

Erupciones masivas

Erupciones masivas

Otra hipótesis sobre la extinción de los dinosaurios afirma que fueron las migraciones masivas de éstos las que provocaron pandemias que extinguieron a las especies autóctonas. Según las estimaciones científicas, la mezcla de especies en ocasiones provoca infecciones a causa de virus, bacterias o, provocadas por insectos.
Cada 26 millones de años, una catástrofe sacude nuestro planeta, probablemente procedente de los asteroides de la nube de Oort. ¿Otra posibilidad?

Sea como fuere, aquellas increíbles criaturas que poblaron la Tierra durante unos 150 millones de años, serán una gran incógnita hasta que la ciencia cree nuevas tecnologías que nos revelen la verdad. Mientras tanto, el Tiranosaurio Rex, como sus contemporáneos, seguirán siendo parte de la mitología de nuestra imaginación y nuestra literatura.

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