El 1 de noviembre de 1905, una figura penetraba en el palacio real de los Romanov. Reclamado por su fama como sanador y místico, su misión era la curación del heredero a la corona Alekséi Nikoláyevich, aquejado de hemofilia mediante medios poco ortodoxos. Místico y ermitaño, su personalidad hipnótica causó gran impacto entre la aristocracia rusa y en particular sobre la propia zarina Alexandra. Su nombre pasaría a la Historia como Grigori Rasputín El Monje Loco.

Grigori Yefímovich Rasputín había nacido en Pokróvskoye, en Siberia Occidental el 22 de enero de 1869. Casado y padre de tres hijos, en 1892 abandona a su familia para ingresar en un monasterio durante unos meses hasta ingresar en una secta condenada por la iglesia ortodoxa a causa de sus prácticas promiscuas.

Grigori Rasputín

Grigori Rasputín

Tiempo después abandonaría la secta para abrazar una vida de ermitaño místico orientado por un monje llamado Hermano Macario, creándose una fama de profeta y sanador. Poseedor de una personalidad de gran magnetismo, su aspecto era en gran manera singular; largo cabello castaño y una poblada barba además de unos penetrantes ojos azules que, según se decía, tenían poderes hipnóticos.

Al parecer, el monje efectuó sesiones hipnóticas como remedio para la hemofilia del joven Alekséi causando gran mejoría. El aprecio y la admiración de la familia real se hizo patente, dando pie al monje a involucrarse en la vida de la corte.

Familia Romanov

Familia Romanov

Su fama fue más allá de la de sanador y profeta, creándose una reputación de mujeriego y díscolo seductor de damas de la nobleza, incluyendo en la lista de conquistas a la propia zarina, sobre la cual tenía gran influencia. La promiscuidad adquirida en su época de sectario sería la que, según las crónicas, le haría partícipe en orgías e incluso relaciones homosexuales.

Rasputín foto 1916

Rasputín foto 1916

No todo era beneficioso para Rasputín, el cual estaba granjeándose enemigos entre la nobleza que veía con horror cómo las ideas políticas del monje influenciaban las decisiones de la familia real en relación con la guerra que Rusia mantenía con Alemania y que se sumaban a la inclinación de la propia zarina dada su ascendencia alemana. La aristocracia rusa contaba con la simpatía del servicio secreto británico y muy probablemente formaría parte en la conspiración que se fraguó para asesinar a Rasputín.

Sería el príncipe Youssoupof quien prepararía una trampa para eliminar al místico. En diciembre de 1916 y tras utilizar como cebo a su propia esposa para atraer a su promiscua víctima, dejó que Rasputín bebiera vino y pastas envenenadas con cianuro. Ante la falta de inmediatez de los efectos del veneno, el príncipe disparó sobre el monje dándole por muerto.

 

Príncipe Youssoupof

Príncipe Youssoupof

 

Durante horas, Rasputín quedó tendido agonizando hasta que al volver, sus verdugos le remataron para después ser arrojado al río encadenado.
En enero de 1917, el cadáver de Rasputín sería enterrado. Curiosamente, tal y como había predicho, tras su muerte el zar y su familia perderían la vida. Un año más tarde, la familia real sería juzgada y fusilada por los revolucionarios bolcheviques que habían iniciado la revolución rusa

 

 

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