Bajo la arena del desierto de Arabia se esconden los restos del mítico reino de la mujer que fue según los textos bíblicos amante del rey Salomón y cuyo nombre nos transporta a la literatura y al cine: La reina de Saba. Cargada de ricos presentes, viajó hasta Jerusalén para solicitar audiencia con el monarca hebreo. Oro, perfumes, madera de sándalo y piedras preciosas traídas desde Ophir.

Dice el Antiguo Testamento que, asombrada por la fastuosidad, la riqueza y la sabiduría de Salomón, la reina exclamó:

Makeda ante Salomón

Makeda ante Salomón

“Verdad era lo que yo había oído en mi país sobre tus cosas y sabiduría; pero no daba crédito a lo que me contaban hasta que he venido y mis propios ojos lo han visto; mas he aquí que no se me había referido ni la mitad: son mayores tu sabiduría y excelencia de lo que yo había oído. Felices tus gentes, felices éstos tus servidores, que están siempre ante ti y escuchan tu sabiduría.

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Sea bendito Yahvé, tu Dios, que se ha complacido en ti, poniéndote sobre el trono de Israel, a causa de su amor eterno a Israel, y te ha constituido rey para que ejercites derecho y justicia”. Luego regaló al monarca ciento veinte talentos de oro, aromas en grandísima cantidad y piedras preciosas. Nunca más llegó tal abundancia de aromas como la que la reina de Saba regaló al rey Salomón. […] El rey Salomón dio a la reina de Saba cuanto ella le pidiera, además de lo que regaló con la munificencia que correspondía al rey Salomón. Ella se volvió después y marchó a su país acompañada de sus servidores» (I Reyes, 10, 1-10; 13).

 

 

 

Conocida como Makeda por los etíopes o Balkis por el Islam, se cree que su reino en tierras de Etiopia, conocida entonces como reino de Aksum.

Capilla de las Tablas

Capilla de las Tablas

Durante su estancia en Jerusalén, cuentan los textos su romance con Salomón y que como resultado de éste, a su vuelta a Saba diera a luz a su hijo Menelik quien, años más tarde visitaría a su progenitor quien pudiera haber dejado a su cargo el Arca de la Alianza para ser trasladada a Saba, siendo custodiado desde entonces en la “Capilla de las Tablas”. Primogénito de Salomón y con ello descendiente de la estirpe de David , se dice que Menelik llevó el judaísmo a Etiopia diez siglos a. C., siendo proclamado primer emperador de este país.

Más allá de toda alusión bíblica sobre la reina, lo cierto es que tanto su nombre como la exacta ubicación de su reino son una incógnita.

Fotograma de "Salomón y la Reina de Saba"

Fotograma de «Salomón y la Reina de Saba»

Pudiera ser que la legendaria afición de Salomón por la diversidad en su lecho creara la leyenda de una reina misteriosa que vino para complacerle y regalarle un heredero, dando un prestigio añadido al sabio monarca. Sea como fuere, los textos bíblicos y el Corán coinciden en la existencia de esta reina, así como también en la cultura etíope. Makeda, Balkis, o simplemente reina de Saba, quizás sólo fue una inteligente monarca embajadora en busca de una mejora económica para su reino que se vio envuelta en una fructífera relación sentimental.

La leyenda sigue ahí. El siglo XX nos dio gran cantidad de literatura y horas de cine dedicadas a esta bella e inteligente reina, a quien pudiéramos comparar por su fama a la también singular Cleopatra

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