En 1980, los arqueólogos descubrieron en Jerusalén un yacimiento funerario en el cual pudiera hallarse la tumba de Jesús. La fe cristiana defiende que, tras su muerte y resurrección, Jesucristo habría subido al cielo por lo que de encontrarse una tumba con los restos de éste, haría tambalear los cimientos de la religión tras dos milenios de veneración.

Descubierto en la población de Talpiot, a las afueras de Jerusalén, el sepulcro contenía diez cajas funerarias u osarios que contenían los restos de lo que parecía ser una familia. Uno de los osarios contenía una inscripción donde rezaba en hebreo: “Jesús, hijo de José”, además de nombrar a “María”. Otro hallazgo polémico es el del osario donde aparece una inscripción que reza: “Santiago, hijo de José y hermano de Jesús”. Llevados al Museo Rockefeller para su estudio, los osarios crearon la polémica entre los científicos. Considerando que la familia de Jesús era judía, podría pensarse que el yacimiento debería encontrarse ordenado según las costumbres de la época.

Según los Evangelios encontrados y que no fueron recogidos por la Iglesia, Jesucristo habría tenido hermanos y hermanas. Santiago, Jaime, María y Salomé. El historiador Josefo describe en sus textos que Jaime murió asesinado tres décadas después que su hermano mientras lideraba la causa de los seguidores de Jesús y fue enterrado cerca del valle del Templo y su osario fue encontrado; quizás fuera robado de Talpiot, o sencillamente era falso.

Bien es cierto que la interpretación de los grabados de los osarios dejan dudas razonables. ¿Podrían los trazos de la escritura confundir en su lectura? Según los Evangelios Apócrifos, María Magdalena pudiera haber sido si no esposa de Jesús, sí su compañera y además ostentando un cargo relevante en la causa cristiana. Las inscripciones dan diferente importancia o relevancia a cada nombre estimado sobre la costumbre de la época. Otra incógnita añadida es si algunos de los restos hallados pertenecían un posible hijo de ambos.

Según describen los evangelistas que están recogidos en el Nuevo Testamento, tras la muerte de Jesús, José de Arimatea se habría encargado de enterrar su cuerpo en una tumba vacía hasta que fuera descubierta su resurrección, pero si nos ceñimos a la costumbre hebrea de la época, el cuerpo de Jesús no podría ser enterrado y menos ungido hasta pasado el Sabat siendo ésta la intención de María Magdalena al visitar la tumba el domingo. ¿Se enterró a Jesús desoyendo la ley judía que establecía un enterramiento 24 horas tras la muerte y nunca en Sabat? Si hubiera sido enterrado en secreto y de manera ilegal, ¿corrieron el riesgo de llevar el cuerpo hasta Talpiot? ¿Es el conjunto de familiares de la tumba un fruto de la casualidad? ¿Podría ocurrir que nombres tan populares como Jesús, José y María coincidieran como en muchas familias?

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