La Teoría del Big Bang contempla que, al inicio de los tiempos, nada existía; ni un sonido, ni el tiempo, ni una partícula procedente de la materia, ni siquiera espacio que cubrir hasta que en una repentina explosión, desde la más ínfima parte de un átomo y a una temperatura de trillones de grados más caliente que el núcleo del Sol, una bola de fuego se expandió en un continuo recorrido a través del tiempo, que nació en ese instante y creando un espacio creciente.

En 1927, el astrónomo belga Georges Lemaître estudiaba la luz procedente de las galaxias cuando se percató de que las ondas de luz que éstas emitían lo hacían de una manera similar al de las ondas sonoras, de tal manera que al aproximarse, estas ondas reflejaban longitudes diferenciadas a medida que se iban acercando o alejando, de manera que la luz más lejana se iba enrojeciendo a medida que se desplazaba. De la misma manera, y en un proceso contrario, la luz más cercana reflejaba un tono azul. Este registro de ondas se conoce como “registro al rojo.” Tras concluir que las galaxias cercanas podía alojarlas en un llamado “grupo local”, pudo afirmar que aquellas más lejanas se iban desplazando a los confines exteriores del Universo. Hay una controversia en cuanto a la autoría de este descubrimiento, que en un principio se le otorgó a Edwin Hubble en 1929, pero sería este último quien sería relegado en 2011 de este descubrimiento.

Una pregunta lógica asalta a los científicos: ¿cómo pudo originarse la materia por sí misma? Sería Albert Einstein quien aportara una fórmula E= MC² para dar sentido a esta incógnita.

En un principio, toda la fuerza expansiva del universo estaba compuesta por energía que, a medida que se aleja expandiéndose, se enfría para solidificarse convirtiéndose en materia a través de partículas llamadas cuarks, que a su vez forman con su propia aceleración el núcleo de los átomos de los cuales está formada la materia. Durante más de 13.500 millones de años, la expansión del Universo ha ido generando materia, cuyos componentes han ido construyendo todo aquello que conocemos.

Es el comportamiento de esta masa que, gracias a la energía que la transporta a través del espacio crea un campo gravitatorio que agrupa a la propia materia. En 1964, Peter Higgs propondría la teoría sobre la cual, unas partículas elementales crearían un campo mediante el cual las partículas interactuarían entre ellas en el llamado “campo de Higgs”, y fueran los protones y neutrones crearan las formas complejas de la materia, así como los fotones dan composición a la propia luz.

Algunos científicos apuntan hacia la posibilidad de que el propio Universo naciese a una velocidad muy superior a la de la propia luz y en el proceso de su expansión, ésta se fuera ralentizando hasta generar un desplazamiento a la velocidad de casi 300.000 kilómetros por segundo. Si quisiéramos medir la envergadura del Universo tomando como referencia la distancia por años luz, los 13.500 millones de años nos darían una cifra infinita de distancia.

Todo lo que conocemos en el Universo es el producto de la energía provocada tras el Big Bang. Cada célula que compone nuestro cuerpo es una lejana consecuencia de aquella explosión inicial; somos energía que nunca muere, sino que se transforma pasando a convertirse en otro estado físico hasta una nueva evolución.

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