Akenatón “El Faraón Hereje”

Akenatón fue una de las figuras más controvertidas de la historia egipcia; tras acceder al trono sucediendo a su padre Amenhotep III, una convulsión política y religiosa sacudió a Egipto. No había sido el heredero al trono, pero la prematura muerte de su hermano mayor Tutmose, le catapultó al poder.

En un país que hasta entonces había sido politeísta, gran parte del poder político había recaído sobre los sacerdotes, principalmente para los dedicados a la adoración de Amón – Ra, cuya religión era la más tradicional y predominante. El nuevo faraón había decidido recuperar ese poder y al cuarto año de reinado abolió cualquier forma de culto que no fuera para un único dios llamado Atón. Cambió su nombre de nacimiento (Amenofis o Amenhotep IV) cuyo significado es «Amón está satisfecho», por el de “Akenatón”, significando «agradable a Atón». No sólo impulsó con este cambio el engrandecimiento político de la monarquía, sino que además la divinización del faraón se hizo más patente al proclamarse “intermediario de Atón”.

Akenatón y Nefertiti

El cambio de culto y la radicalización de la nueva religión decapitó el arraigo que la sociedad egipcia tenía hacia las más de dos mil deidades que durante cientos de años habían sido adoradas en el país. Evidentemente, toda actividad religiosa conlleva otra meramente económica y, la nueva reforma provocó una fuerte crisis económica; los templos fueron clausurados, los símbolos destruidos y las propiedades expropiadas a los diferentes cleros. Akenatón había sido nombrado sumo sacerdote de Ra en Heliópolis y coronado faraón en el templo de Amón en Karnak, pero su revolución social le llevó incluso a trasladar la capital a una nueva ciudad a medio camino entre Tebas y Menfis al noveno año de su reinado, a la que llamó Ajetatón o «El Horizonte de Atón», conocida hoy como Tell el-Amarna.

Ciudad de Ajenatón

Casado con Nefertiti, Akenatón centró junto con su esposa la actividad real primordialmente al ámbito religioso, descuidando en gran medida la atención a las cuestiones puramente gubernamentales, lo cual favoreció una creciente corrupción dentro de su propio entorno. Las relaciones internacionales fueron muy desatendidas, así como la seguridad de sus fronteras, causa por la cual las invasiones de los hititas se hicieron presentes.

Akenatón y Nefertiti

Akenatón y Nefertiti

Una gran parte de los ingresos estaba destinada al culto a Atón. La nueva ciudad necesitaba nuevos templos y el mantenimiento de la nueva religión por todo el país tuvo que ser patrocinado por los impuestos y las donaciones de la nobleza, así como por el expropio a los otros templos; Akenatón estaba cosechando enemigos mientras derramaba su dinero.

Himno de Atón

 

“Eres tú quien hace que se desarrollen los gérmenes en las mujeres.
Tú quien crea la simiente en los hombres.
Tú quien da vida al hijo en las entrañas de su madre.
Tú quien le calma con lo que hace cesar el llanto.
Tú, la nodriza de aquel que está todavía en las entrañas.
Tú quien da incesantemente el aliento para vivificar a cada una de las criaturas.
Cuando sale la criatura de las entrañas para respirar, el día de su nacimiento,
le abres la boca de par en par, y le provees de todo lo que necesita”

Un Final anunciado

Tras 17 años en el trono, Akenatón falleció. No están claros los motivos de su temprana muerte; quizás los abusos hacia su pueblo y hacia sus creencias abocaron a su asesinato. Sería Tutankamón quien, tras sucederle en el trono asumiera la responsabilidad de restauran las antiguas costumbres a Egipto. Akenatón desapareció de los símbolos y escritos de su época hasta que la arqueología lo devolvió a la Historia.

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