Espartaco: La Rebelión de los Esclavos

Durante más de un milenio, los romanos dominaron la inmensa extensión que comprendía la costa mediterránea; su sistema político económico y social estaban patrocinados a través de la conquista de territorios, el comercio y la explotación de esclavos como mano de obra y servidumbre doméstica. Del 20 al 30 por ciento de la población romana estaba compuesta esclavos traídos desde las diferentes provincias que habían sido conquistadas; bien podían provenir de la población civil, soldados apresados o incluso, más comúnmente, ya nacidos esclavos.

Hacia el año 73 antes de Cristo, una rebelión de esclavos se inició desde una escuela de gladiadores sita en la ciudad de Capua, provincia italiana de Campania, donde se encontraba el que es considerado el primer anfiteatro romano; aquella revuelta sería capitaneada por uno de los más célebres personajes de la antigüedad: Espartaco.
Espartaco había nacido en Tracia (actual Bulgaria), hacia el año 113 antes de Cristo; a diferencia de lo que el cine nos ha presentado en algunas de sus ediciones, Espartaco había nacido libre, de hecho fue un soldado dentro del ejército de su tribu, los maedi o medos, los cuales habían gozado de una tradición militar milenaria; siglos antes ya habían luchado junto con los griegos como infantería ligera y en la época de Espartaco, las hordas tracias luchaban junto con los romanos como mercenarios.
Soldado tracio
Fue la expansión romana dentro de Tracia lo que provocó la deserción de los mercenarios que actuaban como tropas auxiliares y como consecuencia, Espartaco fue apresado y condenado a la esclavitud para trabajar en una cantera de yeso hasta ser adquirido por Léntulo Batiato, quien poseía un “ludus”, o escuela de gladiadores en Capua para ser instruido con tal fin, dada su experiencia guerrera y su físico.
Gladiadores

La escuela de Batiato

El término “gladiador” proviene del nombre de “gladius”, espada romana utilizada por las legiones romanas y que procedía de los pueblos celtíberos de Hispania; costaba de una hoja recta y ancha, además de poseer doble filo. La vida del gladiador era privilegiada si nos ceñimos a las ventajas en cuanto a la alimentación, el cuidado médico y el acceso a esclavas a su servicio sexual. En su mayoría, los ludus estaban compuestos por gladiadores provenientes de Germania, Tracia, la Galia y diferentes tribus celtas; expuestos a un entrenamiento extremo, su única aspiración consistía en poder alcanzar la libertad tras años de éxito en la arena del circo romano.
Espartaco tenía conocimiento sobre la estrategia militar romana; existen indicios de su procedencia dentro de la nobleza tracia, lo cual hace pensar en un preparación física y mental que le hicieran un superviviente sobre la arena, así como un dotado organizador de la rebelión que inició escapando con cerca de 80 gladiadores del “ludus” de Batiato en el verano del 73 de nuestra era. Agrupados en las laderas del volcán Vesubio, a sus filas se fueron anexionando tanto esclavos huidos como campesinos.
Volcán Vesubio
Su ejército llegó a disponer de 70.000 hombres; en su primera victoria, sobre las mismas faldas del Vesubio, derrotó a Claudio Glabro , a quien sucedió en la derrota Publio Varinio,  y la misma suerte correrían los cónsules Lucio Gelio Publícola y Léntulo Clodiano.

Fotograma de la película Espartaco

Fotograma de la película Espartaco

Tras estas victorias, el ejército de Espartaco se dirigió hacia el norte, pero ante la negativa de los hombres a cruzar la cordillera de los Alpes, éste tomó la determinación de escapar de la península por mar, mientras que el senado romano daba el mando de 10 legiones al general Marco Licinio Craso, quien intentó frenar sin éxito al ejército de esclavos.

La Batalla de Río Silario

“Nuestra tierra está en peligro, Espartaco está a las puertas de Roma”. Con estas palabras, un senador romano reflejaba la grave crisis política a la que el gladiador había llevado a Roma, no obstante, la división entre las tropas de Espartaco y las de su lugarteniente Crixo, (quien intentaría tomar Roma) tuvo diferentes resultados. A medida que transcurrían los meses, las líneas de los esclavos iban recibiendo menos combatientes y ya en el año 71, intentaron cruzar el estrecho de Mesina con la ayuda de piratas, pero fueron traicionados. Una parte del ejército se dirigió hacia el este, pero fue derrotado por Craso.
La Batalla de Río Silario
Craso había reunido un ejército de 50.000 hombres apoyado por el resto de fuerzas de Gelio y Léntulo; aún con el férreo avance de Espartaco, el combate cuerpo a cuerpo benefició a las tropas romanas. Espartaco cayó quedando su cadáver irreconocible; los esclavos huyeron hacia Etruria, pero el ejército de Pompeyo los aniquiló. Para celebrar su victoria, Craso ordenó la crucifixión de 6.000 supervivientes a lo largo de la Vía Apia entre Capua y Roma.
Aún tras su derrota, la figura de Espartaco se convirtió en un mito, un héroe que clamaba libertad.
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