El Krakatoa

El archipiélago de Krakatoa en Indonesia, aloja un conjunto de islas volcánicas situadas en el estrecho de La Sonda, entre las islas de Java y Sumatra al suroeste del país; en 1883, Rakata, una de las islas de este archipiélago perdía su mitad norte tras la erupción de uno de los volcanes que alojaba. El Krakatoa, tras iniciar su actividad durante el 9 de mayo, el 27 de agosto de ese mismo año concluía en una mega erupción acompañada de devastadores tsunamis.

Krakatoa: La Muerte Dormida

by Alfredo Varela | Audio para discapacitados visuales

No era la primera vez; el Libro javanés de Reyes describe cómo en el año 417 la montaña Kapi rugía para después derrumbarse mientras el agua del mar se elevaba engullendo la tierra al este del país arrastrando a sus habitantes con su fuerza. Un siglo más tarde en el 535, un nuevo estallido tuvo tal intensidad que pudo cambiar durante un período el clima de la zona. La actividad del Krakatoa fue constante durante los siglos posteriores, pero la ocurrida a finales del siglo XIX sería la más violenta y sonora de las conocidas hasta entonces.

Isla de Krakatoa

El dios Orang Alijeh

 

La isla de Krakatoa tenía tres conos que despertaban periódicamente. Aunque deshabitada, los javaneses la identificaban con el dios Orang Alijeh, quien eyaculaba su lava para fecundar el océano; En la antigüedad, se sacrificaban niños para así calmar la furia del temido dios.

Los primeros avisos

 

Hacia el 9 de mayo de 1883, se detectaron los primeros escapes de gas; en algo más de una semana, aparecieron las primeras erupciones de ceniza que llegarían a alcanzar los 6.000 metros de altura. La violencia de las explosiones podía oírse a 150 kilómetros de distancia mientras la cámara de magma se llenaba de agua produciendo gran cantidad de vapor y humo que se expandió por la atmósfera hasta últimos de mayo en que la actividad cesó.

Erupción del Krakatoa

Erupción del Krakatoa

Durante la tercera semana de junio, las erupciones volvieron a manifestarse a tal magnitud que las mareas que provocaron hicieron necesario el amarrar los barcos con cadenas; semanas más tarde, hacia el 11 de agosto, las fisuras provocadas en el volcán eran cada vez más evidentes y las erupciones se volvieron aún más violentas hasta que el 26 de agosto, la actividad alcanzó su fase más extrema.

El Apocalipsis

 

A las 13.00 horas, una espesa nube de ceniza que alcanzaba los 27 kilómetros de altura tapó el cielo para sumir la zona en la oscuridad mientras la erupción arrojaba piedra pómez y ceniza espesa a más de 20 kilómetros de distancia.
Según testigos, la noche producida por la ceniza duró 18 horas a lo largo del estrecho; un preludio de la catástrofe que estaba a punto de iniciarse. La incesante erupción alcanzó su punto más devastador a partir de las 5:30 de la mañana del 27 de agosto.

Nube de ceniza

En sucesivas y gigantescas explosiones (a las 5:30, 6:42, 8:20 y 10:02) y acompañadas de sus respectivos tsunamis, el volcán desató una potencia devastadora 10.000 veces mayor que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en 1945. Los primeros estallidos pudieron oírse a más de 600 kilómetros pero, según las crónicas, cuatro horas después de los estallidos del día 27, a 4.800 kilómetros de distancia en la isla Rodrigues (Mauricio) pudieron escuchar la explosión, cuyo estruendo es considerado el más potente que se conoce.

 

Devastación del Krakatoa

Devastación del Krakatoa

 

La temperatura del agua que había llegado a la cámara magma del volcán había adquirido una temperatura de 400º centígrados y el flujo piroclástico surgido de las fisuras del volcán originaron el estallido. El desplome de más de la mitad de la isla había producido olas de más de 40 metros de altura que barrieron 295 ciudades.

Provocó gigantescos tsunamis que causaron 36.417 muertos; ciudades como Ketimbang, Tjiringin y Telok Betong en Sumatra, y Anyer y Merak, en Java, fueron devastadas. El mar avanzó 10 kilómetros tierra adentro en diferentes ocasiones mientras arrastraba a la población una y otra vez. Sin apenas haberse sobrepuesto, los supervivientes de los primeros tsunamis eran devorados por el mar en sucesivas acometidas.

 

La devastación fue total: cerca de 36.500 personas perdieron la vida mientras de 827.000 kilómetros cuadrados eran cubiertos por ceniza y escombros volcánicos. El 70 por ciento de la isla de Krakatoa había desaparecido junto con el volcán para el día siguiente; tras esto, la temperatura durante los años siguientes sufrió un enfriamiento como consecuencia de la contaminación y la calma volvió…

Anak Krakatoa

 

En 1930, una nueva erupción hizo emerger una nueva isla a la que se dio el nombre de Anak Krakatoa (Hijo de Krakatoa), cuya constante actividad le ha elevado a una altura de 300 metros. Tras la catástrofe de 1883, el temor a una nueva y violenta erupción sigue en la mente de los vecinos de este fenómeno natural.

Anak Krakatoa

“Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí­ un grito infinito que atravesaba la naturaleza.”

(Edward Munch)

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