La Torre Wardenclyffe

 

 

Tras los episodios de Nueva York y Chicago, Nikola Tesla sedujo al financiero J.P. Morgan para la construcción de lo que siempre había sido su sueño: crear un sistema de telecomunicaciones inalámbrico, con una tecnología totalmente nueva. Ese sueño iba a ser la Torre Wardenclyffe. En 1901, con una inversión de 150.000 dólares, Tesla compró un terreno de 81 hectáreas en Long Island (Nueva York) donde se iniciarían las obras.

 

La Westinghouse Electric Company contrató a un prestigioso arquitecto, Stanford White quien junto con Tesla diseñó una torre de madera de 57 metros de alto, con una cúpula metálica semiesférica de 21 metros de diámetro. Un edificio principal de estilo renacentista iba a alojar los laboratorios además de la estación de telecomunicaciones.
Por aquella época, Marconi había publicado en revistas científicas un nuevo invento radiotelegráfico mediante el cual había logrado retransmitir señales de radio desde Francia hasta Inglaterra mediante el uso de un invento suyo: la “bobina de Tesla”. El inventor tomó la nueva publicación como un acopio de sus propias ideas y decidió idear un modelo de “resonancia terrestre” y una nueva clase de ondas estacionarias para transmitir mensajes telegráficos.

Tesla en la torre Wardenclyffe

 

Dos años antes, había logrado iluminar durante uno de sus experimentos unas bombillas de manera inalámbrica a unos metros de su laboratorio de Colorado Springs gracias a su novedosa bobina. Animado por su logro, hizo una proposición a Morgan: su idea no era sólo mandar mensajes telegráficos intercontinentales, sino la de transmitir energía sin cables a larga distancia.
El proyecto, según los cálculos de Tesla suponía elevar la altura de la torre de 57, a 91 metros, además de una costosa ampliación del presupuesto. Morgan declinó de plano la idea del científico y éste tuvo que ceñirse al plan original. Terminada la construcción en 1902, durante los tres años siguientes se dedicó a realizar experimentos, pero sin lograr ver cumplido su sueño de crear una estación internacional de telecomunicaciones.

J.P. Morgan

El final de Warderclyffe

 

La financiación que había cubierto sus últimos trabajos y su dinero terminaron al mismo tiempo que expiraron sus patentes de corriente alterna. La deuda que contrajo con el hotel Waldorf-Astoria donde residía, ascendía ya a 20.000 dólares, la cual pudo saldar hipotecando Warderclyffe , hasta perderla en 1915 al no poder afrontar dicha hipoteca.
Demolida en 1917, lo que fueron sus laboratorios fueron utilizados por AGFA como fábrica de material fotográfico hasta 1992.

Enlaces relacionados

Ciencia