El Supervolcán Yellowstone se encuentra en el estado de Wyoming, Estados Unidos. La envergadura de su caldera, 55 x 72 kms. , ocupa prácticamente el parque que lleva su nombre.
Visitando el parque podríamos pensar que disfrutamos de la paz y de la belleza de un inmejorable paisaje pero… Hay algo más.

 

Sus erupciones ocurren aproximadamente cada seiscientos mil años. Si tuviéramos que medir la violencia que pudiera desarrollar, podríamos comparar la última erupción del monte Santa Helena en 1980, en el Estado de Washington y multiplicarlo por mil.
Yellowstone es conocido por el público gracias a sus espectaculares fumarolas, que expulsan chorros de agua caliente a gran altura y que atraen a gran cantidad de turistas de todo el planeta.

Aguas termales Parque Yelllowstone

Aguas termales Parque Yelllowstone

Hasta hace poco, estas aguas manaban de una manera matemática, y se seguía con tranquilidad el espectáculo, pero extrañamente, de repente esta particularidad desapareció. Los científicos que estudian el parque advirtieron que el ciclo de erupción ya había sido cumplido, creando así la primera alarma.

Asimismo, los vulcanólogos descubrieron que el suelo del parque se estaba elevando progresivamente. Estudiando el proceso, detectaron que el magma que contiene la caldera había elevado su presión. Pequeños terremotos subterráneos han sido muy comunes en el parque, pero los 10 kms de grosor de la capa de magma no dan lugar a la tranquilidad.
Considerando el efecto que supondría la erupción de Yellowstone a nivel global, podríamos asegurar que la devastación no tendría límites. Prácticamente Canadá, Estados Unidos y México terminarían cubiertos por una espesa capa de ceniza y piedra pómez.

Nube de ceniza volcánica

Nube de ceniza volcánica

Los humanos contemporáneos no hemos presenciado aún la explosión de un supervolcán, pero se buscan pistas en otras latitudes donde existen otros supervolcanes, caso del volcán submarino Tera, en lo que conocemos como isla de Santorini, próxima a Grecia y que se sabe, produjo una gran catástrofe a través de todo el Mediterráneo, liberando gran cantidad de gases a la atmósfera y tsunamis brutales que azotaron todas las costas europeas.

Otro aspecto a considerar, sería el drástico cambio climático. La monumental nube de ceniza y cO2 provocaría una prolongada contaminación atmosférica que ocultaría el Sol, creando un invierno climático, descenso de las temperaturas y devastación de la agricultura tradicional.

Invierno volcánico

Invierno volcánico

Evidentemente estos hechos conllevarían una hambruna a lo largo de todo el planeta provocando muertes en masa y enfermedades derivadas del hambre, la exposición e incluso del frío. La reducción de la población sería incalculable y, la vida tal y como la conocemos, desaparecería. Literalmente, volveríamos a la Edad Media en poco tiempo.

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