La Luna es el escudo de la Tierra. Es nuestro satélite, gira alrededor de nuestro planeta mientras nos acompaña en nuestra traslación alrededor del Sol. No es solamente una compañera de viaje, sino el escudo que nos protege de agresiones exteriores en el espacio, controla con su atracción el nivel de las mareas, regula el eje de nuestro planeta y evita que la atracción de otros planetas desestabilice nuestra órbita.

 

Si la Luna desapareciese, el agua del mar discurriría sin control y los tsunamis cubrirían las costas con violentos oleajes desplazando el agua del mar a diferentes lugares a través de todo el planeta. La alteración de las corrientes marítimas influirían en la agricultura y en la supervivencia de las especies.

Tsunami

Tsunami

Al no disponer de la atracción lunar, el eje de la Tierra tendría otra inclinación, las zonas donde hoy disfrutan climas tropicales, podrían sufrir una glaciación. Las plantas y animales que hoy pueblan el planeta desaparecerían por falta de adaptación. La desaparición de la luz lunar influiría en la orientación de la fauna marina.

La dimensión de la Luna en relación con las diferentes lunas del sistema solar es extraordinaria. Podría decirse que Tierra y Luna son un sistema binario de planetas, tal y como ocurre con ciertas estrellas que habitan como “hermanas gemelas”. Esta interrelación supone que tanto un astro como el otro conviven en una simbiosis.

Tormenta solar

Tormenta solar

La luna ha recibido gran cantidad de impactos de asteroides y cometas, que se reflejan en los cráteres que existen en su corteza; de no existir la Luna, el blanco para estos proyectiles habría sido nuestro planeta. La inestabilidad de la rotación solar, influiría en la velocidad con el que la tierra recibiría los rayos del sol y como consecuencia, las estaciones que hoy conocemos serían erráticas y extremas. Un ejemplo lo tenemos en Marte, que al no poseer luna, su eje gira sin estabilidad.

La sustentación y la economía humana cambiarían radicalmente. Alimentos tan habituales y esenciales para nuestra especie serían imposibles de desarrollar porque el clima extremo haría desastres en los campos. La velocidad de la rotación terrestre se aceleraría, y los días tendrían una duración de 8 horas y 4 horas las noches.

Clima extremo

Clima extremo

La densidad del oxígeno en la atmósfera cambiaría, y la respiración de las especies terrestres, sobre todo en los mamíferos sería caótica. Probablemente, si la Luna no hubiese existido, las especies que durante la Historia han pisado o navegado la Tierra no habrían existido pues no habrían tenido capacidad para sobrevivir.

Las especies complejas no podrían evolucionar, salvo bacterias como las que hoy existen en entornos extremos, caso de aquellos como volcanes, fumarolas y profundidades marinas donde la presión hace imposible la presencia de cualquier especie de la superficie.

Criaturas extremas

Criaturas extremas

Las capacidades sensoriales de cualquier especie estarían mucho más desarrolladas para adaptar sus sentidos al ambiente. Esa imaginaria Tierra, sería como hoy imaginamos aquellos planetas con vida extraterrestre.

Yonkis del Misterio