Locusta la envenenadora

 

Esclava romana procedente de La Galia, Locusta (en latín “langosta”), fue la artífice en la preparación del veneno que causaría la muerte del emperador romano Claudio el 13 de octubre del año 54 a manos de su sobrina y cuarta esposa Agripina la Menor.

 

 

Por Alfredo Varela

Locusta

por Alfredo Varela | Audio para discapacitados visuales

Los gobernantes que durante el último siglo habían ostentado el poder en Roma habían sorteado la muerte o sucumbido ante ella a través de un final violento y sangriento como en el caso de Julio César o el propio emperador Calígula, quienes fueron pasados a cuchillo tras una conspiración urdida desde el propio senado y el ejército, pero más allá de los conflictos políticos, la sombra de la ambición desde el oscuro seno de la familia imperial hallaría un modo más “discreto” de sentar a su descendencia en la cúspide del poder.

Se sospecha que la actividad de Locusta como envenenadora ya existía en tiempos del emperador Tiberio ; los gobernantes de la dinastía Julio- Claudia, emparentados con Julio César (Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón) gozarían todos ellos de una muerte trágica. El propio Tiberio fue envenenado, pero la tardanza de los efectos y la impaciencia de sus asesinos (Calígula y Macrón) llevaron a éstos a finalizar el “trabajo” de una manera más contundente y así colocar al primero, a quien Tiberio había nombrado sucesor, como emperador. Curiosamente, el propio hijo de Tiberio, “Druso el Joven”, había muerto envenenado catorce años antes, el 14 de septiembre del año 23.

Calígula

El corto y depravado reinado de Calígula, ejecutado por la propia Guardia Pretoriana en enero del año 41, dio paso a Tiberio Claudio César Augusto Germánico, más conocido simplemente como Claudio.

Emperador Claudio

 

Tío de su antecesor, este republicano, con varios padecimientos físicos y tartamudo, fue elevado al trono apoyado por los pretorianos. Dejando al margen sus logros como político, lo que podemos aseverar es que Claudio no tuvo una vida matrimonial muy afortunada.
Desde su primer matrimonio con Plaucia Urgulanila de la que se divorció y un segundo con Elia Petina, a la que repudió, y un tercer matrimonio con Mesalina a quien ejecutó tras demostrarse sus múltiples infidelidades al emperador, Claudio se casó en el año 49 con su sobrina Agripina, hija de Germánico, quien había estado casada tres veces.

Fruto de su matrimonio con Cneo Domicio Enobarbo, Agripina fue madre de Nerón, quien más tarde y, sucediendo al propio Claudio, sería emperador. Los historiadores que han hablado de ella, y en concreto Tácito, relatan cómo esta mujer poseía fama de ser despiadadamente manipuladora, abriéndose paso hacia sus objetivos mientras destruía a quienes se interponían en su camino.

Agripina la Menor

Uno de estos objetivos, y en este caso el más importante fue el de asegurar a su hijo Nerón como nuevo emperador. El primer paso lo conseguiría cuando Claudio lo adoptó como hijo, puesto que lo pondría a la altura del propio Británico, vástago de Mesalina.
El plan de Agripina fue simple. Tras sacar de prisión a Locusta, quien estaba condenada a muerte acusada de haber asesinado por envenenamiento a múltiples personas, las dos mujeres idearon la manera más silenciosa de desprenderse de Claudio, posiblemente con la colaboración de Haloto, esclavo eunuco encargado de probar la comida del emperador.

Para asegurar el éxito del envenenamiento, Claudio fue agasajado con uno de sus manjares favoritos, que no era otro que un plato de setas.

Fotograma de Yo, Claudio

Tras probar el eunuco una pequeña porción, muy posiblemente marcada para ello, el resto del plato estaba contaminado (según diferentes hipótesis) o bien con una mezcla de un hongo mortal llamado amanitas phalloides, o bien arsénico esparcido sobre las setas. Fuera con uno o con otro, el emperador, tras ingerir el vino, comenzó a asfixiarse. Provocado el vómito, Claudio siguió sintiéndose mal y tras sufrir fuertes dolores que, quizás por su estado de embriaguez se prolongaron agónicamente hasta su muerte.

Objetivo: Británico

 

 

La muerte de Claudio el 13 de octubre del año 54 no aseguraba la exclusividad del trono de Nerón. Consciente de ello, el nuevo emperador hizo uso del mismo arma que había empleado su madre: Locusta.
Un nuevo preparado realizado en este caso para ser administrado en la bebida. En un primer intento, la gala suministra un preparado que sólo produce diarreas a Británico. Más adelante, un segundo intento con una planta llamada “sardonia”, ésta provoca que el joven caiga entre convulsiones tras haber ingerido vino, lo cual no creó demasiado asombro, tomándose como otro ataque epiléptico más, de los sufridos por Británico, del que no sobrevivió, muriendo del 11 de febrero del año 55, meses después que su padre.

El ascenso al poder de Nerón no fue sino el ocaso de Agripina. La aún futura esposa de su hijo, sabedora de la influencia que mantenía sobre él, lo instó a deshacerse de su madre. Agripina escapó de varios intentos de asesinato hasta que fue ejecutada tras ser acusada por Nerón de una falsa conjura contra él en el año 59.

Emperador Nerón

No correría mejor suerte el emperador, quien tuvo que optar por el suicidio nueve años después tras ser proclamado enemigo público por el senado, proclamando nuevo emperador a Galba.

El fin de Locusta

 

 

Sería este emperador quien terminaría con las prácticas de Locusta quien, protegida por Nerón hasta su muerte como un “instrumento de estado”, fue sentenciada a muerte acusada de cuatrocientos asesinatos. La sentencia, dicen las crónicas aunque no se mantiene como ciertamente demostrable, asegura que Locusta fue condenada a ser “violada por una jirafa para después ser devorada por las fieras en público”.
Los asesinatos por envenenamiento en Roma fueron tan extremos que Lucio Cornelio promulgó la “Lex Cornelia Maestration”, castigando esta práctica.

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